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Revista del Foro 106
El virrey marqués de Castelldosrius finalmente enrumbó hacia Portobelo el 15 de julio de
1706. Diez días más tarde, ya en Tierra Firme, constataba el estado de crisis terminal del
sistema de flotas. El viaje del virrey del Perú a su sede de gobierno fue largo y accidentado,
no solo por problemas económicos sino por el malestar que causaba el hecho que sólo su
entronización en Lima le retiraría de la esfera de poder del conde de Casa Alegre. Mientras
tanto su agente en Lima, D. Antonio Marí hacía los contactos previos con los cargadores
limeños, que con algunas reservas adelantaron algunos fondos que enviaron a Panamá. Así
pudo Catellldosríus emprender el tramo final de su viaje, arribando a Paita en marzo de 1707
y, tras un largo viaje por tierra, llegar hasta Lima, donde tomó posesión del gobierno el 7 de
julio de 1707. Este acto de entronización se recuerda en nuestra historia porque fue la ocasión
en donde el rector de la Universidad Mayor de San Marcos, el polígrafo limeño Pedro de
Peralta Barnuevo Rocha y Benavides (1663 – 1743) pronunció el célebre discurso Lima
Triunfante, donde daba cuenta del desarrollo cultural y artístico que en un sentido universal
había adquirido la capital del Virreinato del Perú a fines del siglo XVII y principios del
XVIII.
El primer acto de la administración de Castelldosríus fue hacer un arqueo del tesoro virreinal.
Estas estaban vacías y el virreinato invadido por el comercio ilegal. En una carta dirigida al
rey a finales de agosto, escribía: “El comercio en común clama y se queja con razón de que
las introducciones han debilitado sumamente la sustancia de su cuerpo; y los miembros
que componen este cuerpo mismo son los que, como particulares, motivan la
decadencia de sus fuerzas, no haciendo aprecio del interés común cuando concurre el
individual”. El Perú no era el vellocino de oro y plata que imaginaban los cortesanos en
Madrid y París. Al igual que en el resto del mundo, la Pequeña Edad de Hielo – que se
manifestó a través de una serie continuas de ENOs (El Niño-Oscilación del Sur) desde 1630
– había causado estragos en su producción de alimentos y su minería. Así, siendo el
contrabando galo la única fuente disponible de ingresos rápidos, Castelldosríus tomó control
del mismo en beneficio de las arcas reales. La lógica del juego político del virrey era que, así
como podía hacerse la Corona del control del comercio ilícito, también estaba en sus manos
su erradicación. Ese era el único medio disponible para someter a los cargadores limeños.
Estos finalmente cedieron ante la presión y los incentivos que ofrecía la Corona y, el 19 de
diciembre de 1707, zarpaba del Callao una comisión comercial limeña hacia Tierra
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