Page 549 - Revista Del Foro 106 2019
P. 549

Revista del Foro 106





          1704, título que aún ostentan sus descendientes en la actualidad.




         El desafío transatlántico indiano

         El sistema de flotas era la piedra de toque del modelo económico de la Monarquía Hispana, el
         mercantilismo. Creado por la Real Cédula de 1561, las flotas tenían por fin llevar el tesoro de
         la Corona y de los particulares a la Península desde las Indias.  Se establecieron dos flotas para
         esta misión, la de Tierra Firme y la de Nueva España. En líneas generales la Real Cédula

         prescribía que ambas debían zarpar juntas de Sevilla – y, desde 1680, también del puerto de
         Cádiz – entre los meses de febrero y setiembre, aprovechando los vientos favorables, navegar
         en conserva siguiendo la  ruta de la costa occidental africana hasta el archipiélago de Cabo
         Verde y, desde ese punto, enfilar  el Mar Caribe. En dichas aguas cada flota  enrumbaba hacia

         sus destinos, que eran, en el caso del Virreinato de la Nueva España, los puertos de La Habana
         y Veracruz y, en  el Virreinato del Perú,  Cartagena de India, en Nueva Granada, y Nombre de
         Dios y Portobelo, en la Audiencia de Panamá.



         El esplendor del sistema de flotas fue breve, entre 1590 y 1615. A inicios del siglo XVII las
         flotas estaban formadas por un mínimo de cincuenta naves de dimensiones y velámenes muy
         diferentes. Posteriormente el número de buques fue reduciéndose a causa de la falta de
         protección  adecuada  para  las  flotas  contra  los  corsarios  y  piratas  y  los  retrasos  en  la

         navegación debido a los patrones atmosféricos extremos de la época, en particular entre 1645
         y 1715. No obstante las flotas seguían considerándose como la columna vertebral   de la
         economía peninsular, a pesar de que la realidad indiana indicaba lo contrario. Cádiz y Sevilla
         eran puertos de paso de la mayor parte del tesoro americano hacia las arcas reales de otros

         países europeos.   Los Cargadores de Indias sevillanos eran, de facto, comisionistas del
         comercio extranjero hacia las Indias – teóricamente ilegal – con la aquiescencia de la Corona.


         La  organización  general  de  las  flotas  generaba  roces  constantes  entre  los  cargadores
         sevillanos y sus colegas en Lima y México, así como también con la Casa de Contratación.
         La razón era evidente: la falta de sustentabilidad económica de las Armadas de Indias. La

         irregularidad  de  las  flotas  favoreció  notablemente  el  contrabando  y  el  comercio
                                               548
   544   545   546   547   548   549   550   551   552   553   554