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Revista del Foro 106
HISTORIA Y ACTUALIDAD DEL GALEÓN SAN JOSÉ
ISSN: 2664-6978 Héctor López Aréstegui
Los últimos galeones
El “San José” fue uno de los últimos galeones de la Monarquía
Hispánica, la versión final de una familia de buques que
comunicaban ambas orillas de su imperio transatlántico. Hubo
muchas naves como ella en la “Carrera de la Indias”, pero la
trágica historia de su hundimiento, a la entrada del puerto de
Cartagena de Indias, le convirtió en la leyenda que inspiró la
novela “El amor en los tiempos del cólera”, del escritor
colombiano Gabriel García Márquez (1927 – 2014). De esta
nave nos ocuparemos en este trabajo, al amparo de la máxima del
jurista estadounidense Oliver Wendell Holmes (1841 – 1935)
sobre la naturaleza jurídica de las naves, “El más vivo de los
objetos inanimados”.
El “San José” y su gemelo el “San Joaquín” fueron los últimos
galeones construidos para servir en la Carrera de Indias. Por esta
razón su diseño fue la cima de la evolución de la nave epítome del
descubrimiento y colonización de América. Según el “Glosario
Náutico” (1848) del marino e historiador francés Agustín Hal
(1795 – 1873), el galeón era un “Buque de construcción mixta,
que se asemejaba a la nao o nave redonda por la forma
general, la solidez del escantillón y la altura de las obras
muertas; se asemejaba a la galera por su longitud que, sin
embargo, no era la de este largo navío pero sí mayor que la de
la nao. La relación ordinaria entre anchura y longitud en la
nao redonda era de uno a tres; en el galeón, la relación
cambiaba haciéndose aproximadamente de uno a cuatro o
cinco. Los galeones de pequeño tonelaje estaban provistos a
veces de remos; los grandes galeones navegaban como la nao
redonda, solamente a vela. La arboladura del galeón, como la
de la nao, estaba compuesta de tres mástiles verticales
cuando el navío no era muy grande; si tenía un tonelaje
considerable, se arbolaba un contra – artimón detrás del palo
de mesana quedando así de cuatro mástiles. A veces, por
ostentación, como lo señala un autor del siglo XVI, se añadía
este cuarto mástil a los galeones ordinarios. Sobre las velas
bajas los galeones llevaban, en el palo mayor y en la mesana,
velas de cota y de perroquete. Naturalmente, la de mesana y
el contra – artimón eran velas latinas, es decir, envergadas
sobre antenas”. 3
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