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Revista del Foro 106





           La historia del “San José” y la de su gemelo el “San Joaquín” empezó el 12 de junio de
          1696, en San Sebastián, País Vasco. Aquel día la Corona firmó con el armador  Pedro de
          Aróztegui un contrato para la construcción de cuatro galeones para la Carrera de Indias. Las
          obras debían realizarse en el astillero de Basoanaga, Rentería, valle del Oyarzun,  provincia

          de Guipúzcoa, en el  País Vasco. La industria naviera vasca tenía justa fama por la calidad de
          sus embarcaciones desde los tiempos de Alfonso VIII de Castilla (1155 – 1214),  habiéndose
          ésta desarrollado exponencialmente a partir  del reinado de los Reyes Católicos. El contrato
          estipulaba que habrían de construirse cuatro buques de 1,200 toneladas cada uno cuyos

          cascos estarían revestidos con láminas de plomo para protegerles de la broma, una especie de
          molusco que ataca a la madera sumergida. Además, el “San José” y el “San Joaquín”
          debían ser construidos según los criterios que guiaban la arquitectura naval en el resto de
          Europa, donde el debate de la proporción de un buque de guerra se había decidido en favor de

          un mayor tamaño y longitud. No obstante, el armador debía guardar las características únicas
          de los galeones españoles, a saber, su resistencia y su estabilidad. Las obras, iniciadas en
          1697, fueron supervisadas por funcionarios de la Junta de Guerra de Indias, que era el
          organismo encargado de dar la conformidad de a los navíos al servicio de la Corona. El 18 de

          mayo de 1698 dos cascos fueron terminados y bautizados con los nombres de “San José” y
          “San  Joaquín”,  respectivamente.  Pedro  de Aroztegui  murió  en  1697,  pero  el  trabajo
          continuó a cargo de su hijo, Pedro Francisco de Aróztegui, que aparejo las naves con
          pertrechos importados de Holanda entre julio de 1698 y abril de 1699. Poco después la Junta

          de Guerra de Indias dio su conformidad a las naves y éstas zarparon rumbo a Cádiz para ser
          artilladas y dotárseles de su oficialidad y tripulación.


          Mientras ambos galeones esperaban, al ancla en Cádiz, su entrada en servicio a la Carrera
          de Indias, en Madrid moría el rey Carlos II (1661 – 1700) sin dejar heredero. Su sucesor
          testamentario fue Felipe de Borbón (1683 – 1746), duque de Anjou, nieto del rey francés
          Luis XIV (1643 – 1715)  y bisnieto de Felipe IV de España (1605 – 1665), quien al ser

          entronizado  en  1701  tomó  el  nombre  de  Felipe V.  Este  cambio  dinástico  produjo  una
          inversión en el juego de alianzas en Europa. Durante el reinado del antecesor de Felipe V,
          Carlos II “El Hechizado”, España se había unido a la Liga de Ausburgo (1686 – 1697), una

          alianza defensiva formada con el Sacro Imperio Romano Germánico, Suecia y las Provincias
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