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Revista del Foro 106
política a escalas regional, provincial y distrital. En el Perú, el concepto «sistema electoral»
adquiere un significado adicional a raíz de la definición acuñada en la Constitución del año
1993, la cual establece como sistema electoral a los tres órganos electorales, el Jurado
Nacional de Elecciones (JNE), la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), y el
Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC). En los primeros años de vida
republicana se organizaban los comicios de manera descentralizada y estaban a cargo de
juntas electorales de provincias y de las asambleas de mayores contribuyentes, en 1931, se
creó el Jurado Nacional de Elecciones que, debido al diseño institucional, comprometió las
funciones administrativas, jurisdiccionales y registrales, se utilizó el sistema mayoritario en
una sola vuelta para elegir a los parlamentarios, pero luego se lo sustituyó por el
proporcional, agregándosele la lista incompleta que otorgaba a la primera mayoría dos
tercios de los escaños y a la minoría el tercio restante. A partir de la Constitución de 1993 se
instaló un modelo de organización electoral distinto, en el cual se atribuyeron funciones
electorales a tres organismos constitucionalmente autónomos, que según sus atribuciones
deben mantener entre sí relaciones de coordinación.
En el año 1995 se aplicó la reforma del aparato electoral y se replantearon las
responsabilidades. La segunda reforma electoral se produjo con la transición democrática a
cargo del presidente Valentín Paniagua. Debido a la caída del régimen de Alberto Fujimori se
posibilitó la revisión de algunas normas electorales que, tras acuerdos y diálogos
promovidos por la Organización de Estados Americanos (OEA), entre la oposición y el
gobierno, el Congreso sancionó con cambios en la Ley Orgánica de Elecciones N.° 26487 en
el año 2000. a democracia implica un contrato social que se debe renovar constantemente L
pero dicha renovación se produce principalmente en los eventos electorales que
periódicamente se realizan para seleccionar gobernantes, pero la democracia no se alimenta
solamente de actos electorales, se nutre también de los esfuerzos continuos que líderes
políticos, actores institucionales, académicos y ciudadanos realizan para mejorar sus
instituciones y perfeccionar la democracia, consolidar los derechos fundamentales a la
participación de los ciudadanos y la posibilidad de elegir y ser elegidos, por esta razón, la
tarea de la organización electoral en las democracias modernas no se limita a garantizar que
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