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Revista del Foro 106
rápidos cambios, está a la disposición, es construida y es compartida por casi cualquier
persona.
Esta "nueva información", sirve a los Estados para tomar decisiones, sirve a los Partidos
Políticos para dirigirse a sus prosélitos, sirve a las universidades para decidir sus planes
de estudios, sirve al marketing en sus campañas publicitarias y promociones, sirve al
consumidor para adquirir o no productos con demanda inelástica o para decidir qué
producto con demanda elástica comprar, sirve para crear una Start-up, sirve a una iglesia
para convocar a sus fieles, etc. Esta "nueva información" también es útil a los abogados,
pues nos permite elegir una especialidad, nos provee de normativa y jurisprudencia al
instante, nos propone oportunidades de capacitación; y mantiene informados a jueces,
fiscales, alcaldes, notarios públicos y otros.
En cuanto a la comunicación, si con la Web 1.0 era unidireccional, con la Web 2.0 se
torna multidireccional: la información proviene de distintas direcciones y camina hacia
diferentes destinos. Pero la Web 2.0 propuso una inmensa diversificación de las fuentes
informativas, permitiendo casi a todo ser humano generarla, difundirla y, en general,
utilizarla; combinando la información producida fuera de línea con aquella producida
después en línea. Cambia también el paradigma de la retroinformación: esta no esperará
más a la terminación de la cadena, pues surgirá a cada momento con la síntesis de los
datos de la Web 1.0 y de la interacción en la Web 2.0. La precisión, orden,
personalización, coparticipación y voluntariedad que imprimen la Web 3.0, la Web 4.0 y
la entendida como Web 5.0 a la información, a su comunicación y a su empleo,
terminarán replanteando toda la sociedad. Ello ya está ocurriendo. ¿Y el ser humano
individualmente considerado, también se transformará? Si, y lo hará en cuanto a
elementos que definen lo más intrínseco de su condición humana.
La web se sitúa en el cuarto grupo de tecnologías identificadas. Se trata de las
"tecnologías intelectuales", cada una de las cuales tiene una "ética intelectual" o
conjunto de supuestos acerca de cómo funciona o debería funcionar la mente humana.
(Carr., 2016, p. 63). Sobre el tema, nuestro cerebro alberga dos tipos de memoria: una a
corto plazo y otra a largo plazo. La primera conserva impresiones, sensaciones y
pensamientos inmediatos (recuerdos de corto plazo); la segunda almacena el
aprendizaje y es la sede del entendimiento. La profundidad de nuestra inteligencia
depende de la capacidad de transferir información de la memoria de corto plazo hacia la
de largo plazo: se trata de nuestra "carga cognitiva", la cual si es alta impide establecer
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