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Revista del Foro 106
elegir, el espacio de exhibición digital es casi infinito y el cliente tiene la voz: quien ofrezca
un mal producto o servicio padecerá las consecuencias. La segunda razón es que el costo
de la prueba y error así como de experimentación ha bajado significativamente. Todo ello
ha impactado seriamente en la mayor parte de procesos gerenciales diseñados con
anterioridad a la era de la web, en épocas en las cuales los errores costaban caro, las
decisiones eran tomadas sólo por ejecutivos de mayor rango, los datos ascendían hacia los
ejecutivos desde toda la organización y luego bajaban las decisiones, y cuando uno de los
objetivos primarios era la reducción de riesgos. (Schmidt y Rosenberg, 2016, pp. 34-38).
Otro ámbito seriamente transformado ha sido el mercado de trabajo. Con la internet,
aparecieron un sin número de nuevos "empleados y empleos tecnológicos", tales como el
web editor, el digital copywriter, el digital storyteller, el web analyst, el digital advertiser,
los bloggers, los ambassadors, el personal branding, el costumer service, el social selling,
el marketing digital entre otros. No es extraño que los nombres tengan casi en su totalidad
un origen en la lengua inglesa, pues por razones que se explican en el Siglo XX es aquella
que ha sido más influyente en los avances de la ciencia y de la tecnología.
Pero no sólo el mercado de trabajo, sino también las competencias que se exige a los
profesionales han sufrido una seria transformación, y no sólo a los profesionales del rubro
tecnológico, sino también a los demás, incluidos los abogados. Veamos ello.
En torno a los años veinte del Siglo XX, en diversas empresas comenzó a difundirse el
interés hacia aquellas capacidades que no se referían directamente a la producción de
bienes y servicios, sino a las competencias orientas a las relaciones, a la comprensión del
ambiente de trabajo y a la gestión de las personas. Con el transcurrir de los años maduraron
ambas familias de competencias, diferenciándose las "hard skills" como las competencias
específicas para un trabajo, relacionadas a conocimientos y habilidades adquiridas a través
de estructuras educativas que enseñaban cómo desenvolver una determinada tarea,
caracterizadas por ser fácilmente cuantificables, observables y medibles. Frente e estas, se
identificaron las "soft skills" como las competencias transversales no relacionadas a
específicos trabajos, pero sí a los comportamientos de las personas en parte innatos y en
parte adquiridos para desenvolver diversas tareas, con la peculiaridad de ser difícilmente
cuantificables, observables y medibles. (Xhaet y Derchi, 2018, pp. 9-10).
Pero existe un tercer tipo de competencias, formado por aquellos conocimientos y
habilidades sin las cuales es difícil vivir en un país junto a las demás personas, pues si no
cuenta con aquellas una persona difícilmente encontrará un trabajo. Se trata de las
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