Page 423 - Revista Del Foro 106 2019
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Revista del Foro 106
Después de haber cometido actos violentos, el agresor tiende a pedir perdón mostrándose
arrepentido y aquí suele aparecer la frase el “no lo volveré a hacer”, se muestra amable y hasta
cariñoso, por lo que la mujer lo perdona y vuelve a creer frente a este comportamiento se deja
sin efecto alguna denuncia hecha ante él.
Debido a que la intensidad de la violencia continúa, puede ser hasta por muchos años, en la
que todo va empeorando, en algunos casos más extremos termina cuando uno de los dos
muere, aquí es donde aparece los feminicidios muy escuchados en estos tiempos o quizás
suicidios al ya no aguantar más el problema, lamentablemente las cifras aún son elevadas y
preocupantes. Algunas callan, esto es, por vergüenza o porque piensan que todo va a cambiar
para bien, en otros casos hasta ignoran que son víctimas de abuso, posteriormente depende
del nivel de dominación y/o subordinación en la que está sumida para que justifique o no
dicho acto como quizás que “el hombre está muy estresado en el trabajo” o que de repente
este “no lo va a volver a hacer” o “pronto va a cambiar”, pero igual todo se repite.
Como bien hemos podido observar, el fenómeno de la violencia no puede ser comprendido
solamente dentro del marco familiar y como un mero producto de las interacciones que se
dan en ella. La situación tiene una historia que viene preparándose desde antes de formar el
vínculo matrimonial y que depende de la formación, la educación, la ideología acerca del
género masculino y femenino que recibió cada individuo. Son problemáticas individuales
que luego se sintonizan en el encuentro amoroso, produciéndose, entonces, un acoplamiento
entre la mujer preparada para la sumisión y el hombre preparado para el dominio. Esto entre
otras cosas indica que la recuperación debe ser individual en primera instancia, para que la
mujer se sobreponga a su rol desvalorizado y para que el hombre rehabilite su conducta
violenta, aprendiendo otras respuestas a las situaciones que le plantean.
Por otro lado, para evitar el desarrollo del género basado en estereotipos que están en sintonía
con la emergencia de conductas violentas, es necesario que la sociedad abogue por construir
un nuevo concepto de masculinidad que no esté unido a la fuerza y a la agresividad. Se trata
pues de interiorizar estereotipos y prejuicios sexistas para evitar la violencia de género y
construir así un nuevo modo de ver y comprender la realidad.
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