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         están llamados a ser capaces de intentar al menos, superar por medio de la ciencia, la norma
         jurídica o la política, uno de los grandes flagelos del mundo como es la violencia familiar.
         Analizar la cultura patriarcal machista, nos lleva a principios del siglo XIX donde los
         términos cultura y civilización eran utilizados indistintamente (Thompson, 2002). Sin
         embargo, el de cultura evolucionó para los alemanes bajo la influencia del nacionalismo:
         “la acepción científica del término de cultura, de acuerdo con el Diccionario de ciencias
         sociales tuvo su origen a mediados del siglo XIX en Alemania” (Vargas, 2007: 5). Hasta ese

         momento el tema había sido analizado por la filosofía con base en el pensamiento filosófico
         griego,  enfocado  en  la  esencia  misma  del  hombre. Asimismo,  Kant  señaló  que  “nos
         cultivamos por medio del arte y de la ciencia, nos civilizamos [al adquirir] buenos modales
         y refinamientos sociales” (Thompson, 2002: 187). El desarrollo de las ciencias sociales,
         llevó a que la cultura se transformara en un eje explicativo para los estudios de la sociología
         y antropología.
         En  ese  sentido,  la  dicotomía  cultura-civilización  se  mantuvo  en  el  pensamiento

         sociológico y antropológico hasta principios del siglo XX. Incluso, la sociología utilizó el
         concepto de cultura hasta la tercera década del siglo XX. Al respecto, Emile Durkheim, se
         abstuvo de usarlo para abordar los fenómenos sociales y lo sustituyó con el de estructura
         social. Por su parte, Norbert Elías (1987) empleó el concepto desarrollado en Alemania, en
         alusión al hombre cultivado a través de la literatura, los libros de consejos y los manuales
         de  cortesía.  Elías  demostró  que  las  funciones  psíquicas  y  la  orientación  del
         comportamiento  están  íntimamente  relacionadas  con  la  estructura  de  las  funciones
         sociales y los cambios en la relación entre los seres humanos.
         Al respecto, Touraine (1969) señala que “La cultura es un elemento que conforma los

         procesos sociales e integra las sociedades, y por lo tanto, el término se refiere a la forma de
         vida de la sociedad”. Asimismo, Duverger (1975) describe que “es un conjunto coordinado
         de  maneras  de  actuar,  de  pensar  y  de  sentir,  constituyendo  los  roles  que  definen  los
         comportamientos expresados de una colectividad de personas”. Como puede verse en
         ambas descripciones sociológicas, el acento está en la vida en sociedad, la cual está regida
         por una serie de normas y reglas que permiten, desarrollan y transmiten valores para la
         convivencia.

         Por su parte, la antropología tiene como prenoción al hombre, pero no sólo a los iguales,
         sino que estudia la diversidad humana: “se parte del supuesto de que el hombre forma
         sociedades y culturas en algunos aspectos similares y en otros más distintos, estudia la
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